martes 3 de febrero de 2009

De mal en peor...

Por fin regreso a las andanzas luego de una prolongada ausencia que se debió a problemas informáticos.

¿Qué hay para comentar?

Pues en estos últimos días el suceso que está en boca de una gran parte de las personas que conozco –sobre todo por medio de las que están ligadas al fútbol- es el matri de nuestra gran promesa del fútbol peruano, Reimond Manco.

Toda la gente a la que he escuchado comentar sobre este patético tema coincide en algo básico: el mocosito este cometió un error y muy probablemente terminará pagando por ello en un futuro quién sabe no muy lejano.

A mi criterio, este chibolo no tiene la más perra idea de lo que acaba de hacer. A sus escasos dieciocho años -y aún inmaduro- ni siquiera ha empezado a despegar en el competitivo fútbol europeo y aquí en Lima ya la hace con poses de crack e incluso de divo y sobrado. Es lamentable que un muchacho como él -quien hace dos años, cuando hubo todo aquel furor por “la hazaña” de los jotitas, se veía que destacaba sobre los demás y tenía futuro- no haya tenido buena guía, no se haya rodeado de un entorno saludable y de las personas o amistades correctas y, por ende, no haya podido dar los pasos acertados en la construcción de su carrera como futbolista.

Recuerdo que aquella vez, cuando regresaron del mundial sub-17, hice un reportaje sobre tal “hazaña” y entrevisté a dos o tres de los chibolos y a J.J Oré. Los chibolos me dijeron que esperaban llevar su carrera paso a paso, con tranquilidad y haciendo todo correctamente. Por su parte, J.J Oré me dijo que creía que esos chicos no debían apresurar nada, que ni la hinchada ni la prensa debía ejercer presión sobre ellos y que, por el contrario, todo tenían que hacerlo con calma. Dos años después ya estamos viendo que eso no fue así, al menos en el caso de Manco, de quién se dijo más de una vez que “estaba llamado a ser el nuevo crack del fútbol peruano” …..y después nos quejamos sobre por qué en nuestro fútbol no existe un clima de cambios.

Creo que el chibolo se tomó muy a pecho esa designación anticipada y la prensa también pecó criminalmente al darle tanta cobertura y al someterlo a tanta presión. Se hizo tanto show mediático cuando Manco debutó en primera con Alianza (creo que ni cuando Messi o Agüero debutaron en primera hubo tanto alboroto de la prensa argentina), que lo único que consiguieron fue presionarlo más y obligarlo a que con diecisiete años se convierta en la manija blanquiazul.


En una posterior oportunidad que tuve de entrevistar a J.J Oré, me dijo que el chibolo estaba llevando mal su incipiente carrera, que lo estaban apresurando mucho, que la presión que la prensa ejercía le estaba haciendo saltearse etapas en su formación y que le estaban asignando responsabilidades que a su edad no debía asumir. Pues bien, lo que vemos hoy es el fruto de todo ello: una carrera apresurada que ha conllevado que este muchacho mal asesorado termine casándose con una mujer cinco años mayor que él y con varios hombres encima.

Estoy convencido de que ese matrimonio no tiene futuro y que no nos extrañe que la flaca esta (dizque modelo, pero es más fea que una patada en los huevos) sólo haya atracado estar con el mocoso por su plata. Pero claro, con el recorrido que tiene esta flaca, ha sido más que suficiente un floro no muy elaborado para hacerle creer que lo ama y que quiere estar con él el resto de su vida (ja! a cuántos le habrá dicho lo mismo). Y el muy pavazo se la ha creído y jura y rejura que él también la ama y que su matri fue el día más feliz de su vida.

No pasará mucho tiempo para que veamos en los titulares de los periódicos: “Manco se divorcia” o alguna huevada similar.

Le pongo la firma.


Aquí un reportaje sobre el tema